Entre el miedo, la alegría y la satisfacción

El fin de semana del 10 y 11 de septiembre de 2021, en Abiyán, estuvo marcado por el compromiso definitivo y el diaconado de nuestros hermanos Jean Fabrice YEKANIE, Dan Prince Emmanuel MILANDOU, Emmanuel Amath NDONG y Noël Bouyondé SAMBOU. Estos dos acontecimientos, que en adelante marcarán la historia de las Escuelas Pías en Costa de Marfil, se desarrollaron en una lógica sentimental multidimensional. En efecto, la celebración de estas diferentes fiestas había despertado en nosotros un sentimiento de alegría a veces sofocado por el miedo al fracaso, pero finalmente coronado por un sentimiento de satisfacción.

1 Nuestra alegría

La alegría que nos animaba a todos procedía, en efecto, de la realización del proyecto de Dios en la vida de nuestros hermanos. Un proyecto marcado, sobre todo, por un encuentro de amor madurado en las Escuelas Pías. Tras años de formación en las Escuelas Pías, nuestros hermanos tuvieron la oportunidad de decir un «sí» definitivo a Dios, para dar a conocer su Amor a todas las personas, especialmente a los niños y jóvenes pobres. Pero también, decían sí a Dios para ponerse enteramente al servicio de su Palabra en la Iglesia. En esto se basó nuestra alegría. Una alegría llevada por toda una comunidad.

2 Nuestro miedo

El miedo, en cambio, procedía en gran medida de la parte organizativa. Señalemos aquí que el anuncio de los votos de nuestros hermanos y de su diaconado se nos presentó de dos maneras. En primer lugar, como un regalo para la gran comunidad escolapia marfileña (que desde hace varios años apoya y acompaña la vocación de los jóvenes escolapios), pero también como una sorpresa inesperada. Y en esto radica nuestro miedo y nuestra duda. ¿Tendremos éxito? Esta es la cuestión de toda una comunidad enfrentada a los numerosos problemas que experimenta aquí, en suelo marfileño. Pero también, y sobre todo, ante el reto de una renovación racional que nos impone nuestro nuevo entorno vital en Bingerville.

3 Nuestro éxito

Por la gracia de Dios, el éxito ha superado finalmente nuestros miedos y dudas. Y esto es gracias a la participación masiva de todos. En primer lugar, los eventos fueron apoyados espiritualmente por todos los escolapios (de la zona de Costa de Marfil) durante el retiro anual. En segundo lugar, (estos eventos) fueron, para nosotros, una oportunidad de vivir verdaderos momentos de comunión con nuestros colaboradores cercanos. Entre ellos, el Movimiento Calasanz en Costa de Marfil y las familias que están cerca de nosotros y que nos ayudan en la misión. Es una oportunidad para agradecerles sin cesar y encomendarles a la Virgen María, Nuestra Señora de las Escuelas Pías. Y pedimos a Dios que bendiga la misión de nuestros nuevos diáconos y que bendiga las Escuelas Pías.

Louis Yoba DIATTA Sch. P.