Recién desayunados unos y comidos otros, damos comienzo al segundo día de la Asamblea. Centroamérica y Caribe ambientan la oración que da comienzo al encuentro y nos ponen en órbita de lo que está por venir.
Javier Aguirregabiria ha sido el encargado de abrir la tarde, con una imagen preciosa y muy visual de la maternidad ha ido compartiendo con los asistentes “Tres miradas del caminar de la fraternidad”. La imagen potente de la Orden de las EEPP como madre y la Fraternidad como hija ha sido muy sugerente y el hilo conductor en toda la intervención. Las EEPP llevan gestando vida desde que Calasanz comenzó su andadura, más de 400 años de vida regalada a la Iglesia y al mundo de manos de tantos religiosos y laicos.
La Fraternidad es uno de sus alumbramientos más recientes, tras un largo proceso de gestación, nace y va creciendo poco a poco en los diferentes lugares. Como decía Javier, la maternidad cambia la vida de los padres y de los hijos, los primeros dan vida y ponen todo al servicio de los hijos y estos transforman la vida de los padres. Ya somos un “nosotros”. Cada uno con llamadas específicas, pero con un bonito camino abierto para compartir.
La Fraternidad está llamada a nacer donde aún no existe, a dejarse cuidar en sus inicios, a crecer, y a ser adulta, fiel y autónoma, de forma que junto con la Orden abramos un horizonte de corresponsabilidad, de complementar nuestras vocaciones, de impulsar el sueño de Calasanz, dejando que sea el Espíritu el que hable y sabiendo que toda nueva vida es don de Dios.
Es un signo de los tiempos esta realidad en las EEPP, es un regalo para la Orden, por muchos motivos: por el enriquecimiento vocacional que supone, porque nos complementamos y crecemos juntos, en lo espiritual y en la vida cotidiana, porque juntos tenemos más recursos, la vida religiosa es un tesoro para la fraternidad, ponemos en práctica la sinodalidad… ¡Qué llamada a seguir en la brecha, a la esperanza y a un camino compartido abierto a la vida!
En la segunda sesión de la tarde, el Consejo de la Fraternidad General ha puesto la mirada en este sexenio que está terminando (que por motivos pandémicos se ha alargado un poquito) y ha hecho balance del camino recorrido. Ver cómo la Fraternidad ha nacido en distintos lugares (Nazaret, Eslovaquia y Hungría) y ha seguido creciendo en donde ya existía es muy esperanzador.
El agradecimiento a Alberto, Javier, Izabel, Tere y Guille ha sido unánime por parte de todos los presentes, 6 años de entrega, de servicio para hacer crecer a esta preciosa niña.
En la tarde de hoy hemos viajado a Nazaret y Eslovaquia para conocer más de cerca algunas experiencias vividas en sendas fraternidades.
Consejo de la Fraternidad General de las Escuelas Pías