Un año más, como cada 25 de agosto, celebramos con alegría compartida a San José de Calasanz. La celebración de este año será algo diferente en muchos lugares, por las dificultades que la situación sanitaria está provocando en tantas partes del mundo y que condiciona nuestra vida y nuestra misión. La condiciona, sí, pero no la paraliza, ni las desvirtúa ni la debilita, de ninguna manera.

Hay algo que hemos podido ver y compartir en todas las presencias escolapias a lo largo de estos meses: la fuerza y la convicción con la que los educadores, los escolapios, los jóvenes, y todas las personas que sienten lo escolapio, han vivido y viven su vocación y su entrega a la misión calasancia.

No hace mucho, en una carta fraterna, pudimos compartir con todos ustedes esta convicción, que está profundamente arraigada en todos los escolapios: hay cosas que nunca cambiarán en las Escuelas Pías, por muy nuevo y desconocido que sea el contexto en el que estamos empezando a caminar, porque no hay virus que pueda con ellas. Hablamos de la pasión por la misión, de la cercanía a los alumnos, del anuncio del Evangelio, de la apuesta por la calidad en todo lo que hacemos, del Movimiento Calasanz, de la Misión Compartida, del crecimiento en identidad, etc.

Creemos en una educación sostenida por una relación educativa que no se conforma con ser virtual, sino auténtica. Para seguir adelante, es momento de renovar nuestra convicción y nuestra apuesta por lo que define nuestra propuesta educativa, y ayudarnos unos a otros a vivir de manera que nuestro testimonio refleje, aunque de modo siempre pobre y débil, a Aquél que es la respuesta a todas las preguntas.

Esta fue la manera desde la que Calasanz encarnó su vocación, y por eso la Iglesia lo reconoció como carisma. De ese carisma, de esa experiencia de Evangelio, seguimos viviendo. Al recordar a Calasanz, invitémonos unos a otros a vivir desde las convicciones que él nos transmitió, por el bien de los niños y jóvenes a los que nos dedicamos.

A todas las personas que aman a Calasanz, nuestros mejores deseos y nuestra mejor felicitación.

 

La Congregación General de las Escuelas Pías